Área Sensorial

El trabajo sensorial es un área esencial en la educación infantil de Montessori porque contribuye positivamente al desarrollo del pensamiento concreto y la abstracción. Este trabajo resulta básico para que cada niño-a encuentre su propia forma de aprender y de apropiarse de su entorno.

El gran objetivo del área sensorial es la organización del pensamiento. Hasta los 5 años el propósito es educar las sensaciones que trae el niño-a, entre los 5 y los 6 años es el punto cúlmine sensorial del niño-a y la edad ideal para trabajar en esta área es entre los 3 y los 4 años.

Lo que se trabaja específicamente en el área sensorial es:

Tacto: presión, texturas, temperaturas, peso, sentido estereognóstico (volumen).

Vista: tamaños (con volumen): grande- chico, grueso- delgado, alto- bajo (vertical), largo- corto (horizontal). Formas: volumen, plano. Colores.

Auditivo: ruido, sonidos.

Gusto: cuatro sabores básicos: dulce, salado, ácido, amargo.

Olfato: "Los primeros órganos que empiezan a funcionar en el niño son los órganos sensoriales. Ahora bien, ¿Qué son los órganos sensoriales sino órganos de aprehensión, instrumentos por medio de los cuales aferramos las impresiones que, en el caso del niño, deben encarnarse? Cuando miramos, ¿Qué vemos? Vemos todo lo que hay en el ambiente; del mismo modo que cuando empezamos a oír oímos todos los sonidos que se producen en el ambiente".

"¿Qué hay que pensar de la educación de los sentidos? Los sentidos son puntos de contacto con el ambiente y la mente, al ejercitarse para observar el ambiente, adquiere el uso más refinado de estos órganos (...) Los trabajadores de seda, por ejemplo, adquieren tal grado de sensibilidad en el tacto que llegan a sentir si el hilo finísimo que corre bajo sus dedos es sencillo o doble (...) Esta es la educación de los sentidos que se adquiere con la actividad sobre el ambiente que, sin embargo, siempre se halla modificada por diferencias individuales".

"Por tanto, es distinto enseñar a niños que tengan los sentidos educados que a niños que han crecido sin esta ayuda educativa. En el primer caso, si damos a los niños objetos o elementos de cultura o los conducimos a explorar directamente el ambiente, se interesan porque ya son sensibles a las pequeñas diferencias que hay entre la forma de las hojas, los colores de las flores y los detalles de los insectos. Todo consiste en ver las cosas y en sentirse interesado por conocerlas. Es preciso tener una mente preparada..." (La mente absorbente del niño, M. Montessori, págs. 117, 229 y 231).

Principales propósitos directos:

  • Desarrollar y refinar cada uno de los sentidos.
  • Preparación para trabajar con letras y números de lija.
  • Concentración

Principales propósitos indirectos:

  • Preparar la mano para la escritura: control muscular de movimientos suaves.
  • Preparación de la actitud del científico: descubrir y describir un objeto por sus diferentes características.
  • Formación de la mente matemática.
  • Noción de espacio.